Tengo un negocio y de repente recibí una reclamación de la SGAE por supuesta comunicación pública. La cantidad era importante y, sinceramente, no entendía de dónde salía.
Contacté con el despacho y desde el primer momento me explicaron todo con claridad. Analizaron mi actividad real y detectaron que la reclamación no estaba bien fundamentada.
Se encargaron de todo: alegaciones, negociación y representación judicial.